Salud cardíaca ¿Qué significan realmente tus valores de presión arterial?
120/80. 135/88. 148/95. La lectura de la presión arterial son dos números separados por una barra, pero ¿qué te indican realmente y cuándo debería empezar a ser importante la diferencia entre ellos?
La presión arterial es uno de los indicadores de salud que se miden con más frecuencia y uno de los menos comprendidos. La mayoría de la gente sabe vagamente que debe estar por debajo de un determinado nivel, pero son muchos menos los que pueden explicar qué significan los números, por qué hay dos o qué representa realmente en la práctica la diferencia entre una lectura de 120/80 y una de 140/90.
Esa falta de comprensión es importante. Y es que la presión arterial es uno de los factores de riesgo más significativos y modificables de infarto, ictus y otros problemas relacionados con la salud cardíaca, y cuanto antes comprendas tus lecturas, más podrás hacer al respecto.
Explicación de los dos valores
La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se expresa mediante dos cifras. El primer número, el más alto, es la presión sistólica: la presión en las arterias cuando el corazón late y bombea sangre. El segundo número, el más bajo, es la presión diastólica: la presión cuando el corazón está en reposo entre latidos.
Ambas cifras son importantes. Históricamente, se ha prestado más atención a la presión sistólica, sobre todo como indicador de riesgo en personas mayores, pero las recomendaciones actuales dejan claro que las lecturas diastólicas elevadas también son clínicamente significativas y no deben ignorarse.
Qué significan los rangos
La presión arterial se clasifica en rangos que se corresponden con diferentes niveles de riesgo cardiovascular. Los principales organismos de cardiología utilizan, en líneas generales, el siguiente marco de referencia:
Categoría | Sistólica (mmHg) | Diastólica (mmHg) |
Óptima | Menos de 120 | Menos de 80 |
Normal | 120–129 | 80–84 |
Normal alto | 130–139 | 85–89 |
Hipertensión en estadio 1 | 140–159 | 90–99 |
Hipertensión de grado 2 | 160–179 | 100–109 |
Hipertensión de grado 3 | 180 o más | 110 o más |
Una sola lectura por encima del rango normal no es, en sí misma, motivo de preocupación. La presión arterial fluctúa de forma natural a lo largo del día en respuesta a la actividad, el estrés, la postura e incluso al tiempo transcurrido desde la última vez que comiste o tomaste café. Lo que importa es un patrón constante a lo largo del tiempo.
Es importante saber que la presión arterial medida en la consulta del médico de cabecera suele ser más alta que las lecturas tomadas en casa. Se trata de un fenómeno bien documentado denominado «hipertensión de bata blanca». La leve ansiedad que provoca el entorno clínico basta para elevar temporalmente las lecturas. La monitorización en casa durante varios días proporciona una referencia más precisa.
Por qué es importante la diferencia entre los dos valores
La diferencia entre las lecturas sistólica y diastólica se denomina presión del pulso. En un adulto sano, suele rondar los 40 mmHg. Un aumento de la presión del pulso —en el que la sistólica sube mientras que la diastólica se mantiene igual o baja— puede ser un signo de rigidez arterial, que aumenta con la edad y es un factor de riesgo reconocido de eventos cardiovasculares.
Esta es una de las razones por las que el control de la presión arterial cobra mayor importancia a medida que se envejece, incluso si las lecturas siempre han sido normales. Los cambios más relevantes suelen ser graduales y asintomáticos.
Las limitaciones de una sola lectura
Una única medición de la presión arterial, ya sea realizada en casa o en una consulta, ofrece una instantánea, no una imagen completa. Una lectura de 145/92 una mañana podría deberse a una mala noche de sueño, un trayecto al trabajo estresante o tres tazas de café antes del desayuno. También podría reflejar una tendencia real que merezca la pena abordar.
La única forma de distinguir entre ambas situaciones es realizar mediciones de forma constante a lo largo del tiempo y fijarse en los promedios, en lugar de en lecturas aisladas. Por eso, el control en casa, si se realiza correctamente y se registra a lo largo de días y semanas, resulta mucho más informativo desde el punto de vista clínico que una revisión anual en la consulta.
Cuándo acudir a tu médico de cabecera
Si tus lecturas en casa se sitúan de forma constante por encima de 135/85 en múltiples ocasiones a lo largo de varios días, merece la pena comentarlo con tu médico de cabecera. No es necesario que esperes hasta tu próxima cita programada; la mayoría de las consultas pueden atenderte para revisar tu presión arterial y, en muchos casos, basta con una consulta telefónica o en línea.
Si registra una lectura superior a 180/110 y presenta síntomas como dolor de cabeza intenso, dolor en el pecho, dificultad para respirar o alteraciones visuales, acuda urgentemente al médico.
Nota sobre la precisión: La fiabilidad de tus lecturas depende de la precisión del dispositivo que utilices. Busca tensiómetros que cuenten con validación clínica, lo que significa que han sido sometidos a pruebas independientes y se ha confirmado que cumplen con los estándares médicos de precisión. Los tensiómetros OMRON se encuentran entre los más validados clínicamente del mercado y son utilizados como dispositivos de referencia por los profesionales sanitarios.
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Este artículo tiene fines informativos generales y no constituye un consejo médico. Si tienes alguna duda sobre tu presión arterial o tu salud cardiovascular, consulta a un profesional sanitario cualificado.
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